PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE EL PANTEÍSMO
1- ¿Están todos los panteístas unidos en torno a un mismo credo?
2- ¿Cómo llegan las personas al panteísmo?
3- ¿Qué relación existe entre el panteísmo y el paganismo?
4- ¿Por qué esta vinculación con visiones antiguas, del tipo animistas, si la palabra 'panteísmo' puede considerarse reciente, habiendo sido acuñada por primera vez a comienzos del siglo dieciocho?
5- ¿Creen los panteístas en una vida después de la muerte o en la existencia del alma?
6- Cuando el panteísmo afirma que dios es el universo, ¿significa eso que dios está inmanente en el universo?
7- Si el universo es dios, la palabra dios pasa a ser un sinónimo de universo, lo que parece vaciar la necesidad del concepto "dios". ¿No sería el panteísmo una forma de ateísmo?
8- ¿Cómo se relaciona el panteísta con la idea del mal y de la salvación?
9- ¿Existe alguna forma de culto o sacramentos en el panteísmo?
10- ¿Es posible vivenciar la 'realidad de la unicidad'?
11- Siendo una alternativa religiosa, ¿qué ofrece el panteísmo?
12- ¿Es por tanto "científica" esta forma de panteísmo?
13- ¿Cómo saber más y encontrar una buena bibliografía sobre panteísmo?
1- ¿Están todos los panteístas unidos en torno a un mismo credo?
El panteísmo considera el Universo como un todo 'divino'; siendo así, el objeto central de la percepción panteísta es una verdadera "unidad", una unión. Está claro que distintas comprensiones de esa percepción son, potencialmente, capaces de ofrecer diferentes tipos, versiones o facetas del panteísmo. Se supone que hay tantas formas de panteísmo como personas, ya que el panteísta es líder y autor de su propia religiosidad, lo que significa que el panteísmo es esencialmente una religión creativa. Existe, no obstante, en el panteísmo, una visión central, nuclear o típica, definida por la presencia de algunos factores esenciales:
(1) la negación del 'transcendenteísmo' y del salvacionismo — esto es, la creencia en la existencia de una entidad creadora, personalizada y exterior, o trascendente al Universo;
(2) la afirmación de que dios es el propio Universo, o, más específicamente, la unidad esencial de todas las cosas;
(3) el surgimiento de un sentimiento definido como 'divino' al apreciar la belleza, la grandeza y el misterio de la naturaleza universal;
(4) la intención de alabar, exaltar y amar la vida y la Naturaleza.
Se percibe que el Universo es divino a partir de la realización y vivencia de un sentimiento iluminador, numinoso, al contemplar el Universo. A su vez, ese sentimiento es fuente de un proceso intuitivo, generador de un conjunto de valores, abriendo espacios para una relación más humilde, extática, reverente y jubilosa con la Naturaleza, así como un impulso en busca de la percepción más clara y profunda de la unicidad. Por lo tanto, cuando el panteísta considera que el Universo es divino, que la Tierra es sagrada, lo hace con el mismo sentido de reverencia, respeto y amor con que los integrantes de otros movimientos religiosos dedican a sus propias divinidades. La percepción panteísta se abre a un misticismo genuino donde florecen grandes valores metafísicos: un sentido de unicidad, de paradoxalidad (la experiencia anula la lógica, en un sentimiento de unidad donde el 'yo' existe y no existe al mismo tiempo) y trascendencia donde el estado-de-ser experimenta un sentimiento de infinitud.
2- ¿Cómo llegan las personas al panteísmo?
Muchos tienen el privilegio de ser, naturalmente, panteístas por influencias culturales (personas que viven más cerca de las culturas indígenas, o más alejadas de las influencias sociales donde imperan el teísmo y el salvacionismo). Otros, dependiendo de sus afiliaciones, llegan a esa posición tras un proceso de búsqueda equilibrado entre un movimiento de huida y acercamiento, un camino sembrado de desafíos que ocurren en el propio sistema de creencias y emociones, de encuentros con una armonía y belleza antes insospechadas.
La 'huida', en nuestra metáfora, puede representar el alejamiento de las visiones sobrenaturales respecto al surgimiento del universo, del antropocentrismo absoluto, de la idea de que la vida en el planeta es apenas un pasaje, o 'purga', para otra vida mejor, etc. El 'acercamiento' ocurre en el sentido de estimular —espontáneamente o a través de una práctica meditativa— un sentimiento extático, 'oceánico', de unión y plenitud con la propia naturaleza. El resultado del proceso se establece con el surgimiento de la comprensión de que la naturaleza es nuestra cuna gloriosa y sublime, fuente de nuestro origen, escenario de nuestras vidas, instancia final de nuestra existencia, lugar sagrado y pleno donde el estado-de-ser se percibe como adecuado y legítimamente insertado, sin anhelar más otros elíseos o lugares ideales.
3- ¿Qué relación existe entre el panteísmo y el paganismo?
El término 'pagano' es ambiguo, sin una definición sustancial, siendo muchas veces explicado como referido a todos los que "no fueron bautizados por los ritos de la iglesia católica apostólica y romana". Por lo tanto, serán considerados 'paganos' los practicantes de cultos, generalmente politeístas o animistas, de la actualidad y de la antigüedad hasta el inicio del siglo cuarto, donde muchas veces se adoraba a la naturaleza, sus ciclos y diversos aspectos, en el seno de las culturas agrarias primitivas.
Con excepción del naturalismo, esos cultos poco tienen que ver con el panteísmo moderno; sin embargo, algunos movimientos espiritualistas actuales se denominan 'paganos', o adeptos del 'neopaganismo' o del 'neochamanismo', al encontrar más afinidad con esos cultos antiguos que con los dogmas centrales del catolicismo apostólico y romano, divergencias y sincretismos resultantes. Algunos adeptos del neopaganismo creen que la divinidad se 'manifiesta' en el universo, en todo lo que existe, y utilizan rituales y formas aparentemente politeístas solo como aproximación metafórica, simbólica, hacia el concepto de divinidad universal; en esos casos, pueden ser analizados y descritos como una forma de panteísmo. Algunos individuos sienten la necesidad de usar símbolos y personajes para mediar su relación con la naturaleza como vehículo de conexión, sin por ello alejarse de la visión básica del panteísmo.
John Toland (1670–1722) es citado como el autor de la palabra; parece ser el creador del término 'panteísmo', usándolo como sinónimo de 'spinozismo'. La antropología describe que, desde los orígenes, el ser humano parece haber considerado la Tierra como un lugar sagrado, rodeado de misterios, magia y enigmas, es decir, de 'divinidad'. Es opinión general que el primer agente concebido como divino fue la gran Madre Naturaleza, o algunas partes de la Naturaleza, como las montañas o los mares. Es precisamente esa percepción infantil e imaginativa de la naturaleza (sublimidad, encantamiento y magnificencia) la que caracteriza la manera panteísta de ver. La humanidad antigua, aún no expuesta a los mitos del teísmo salvacionista, existió arraigada en conceptos afines con los del panteísmo.
5- ¿Creen los panteístas en una vida después de la muerte o en la existencia del alma?
No existe una 'doctrina oficial' que determine lo que un panteísta debe creer. Hay únicamente una base, un núcleo cognitivo, ya descrito: se trata de la aceptación y percepción de que dios es, rigurosamente, el Universo, en sus aspectos conocidos y desconocidos, unida a un sentimiento numinoso, a la experiencia profunda de lo sagrado en su relación con la Naturaleza. Esa base deja espacio para que cada individuo encuentre y cultive las ideas que le resulten más cómodas y sensatas, de acuerdo con sus necesidades o tendencias. Es posible imaginar algunas formas de panteísmo incorporando la creencia en un 'alma' o 'espíritu' subsistente a la muerte del individuo, pero de hecho es más intuitivo suponer que la mayoría de los panteístas modernos consideran la cognición, los sentimientos y la conciencia como aspectos del 'soma', del cuerpo: con la muerte del individuo se disolverán junto con el organismo, cuya materia/energía se difundirá en el Universo. El proceso generador de la vida y la conciencia, en sí mismo, puede ser entendido —según las preferencias cosmológicas de cada uno— como sin principio y sin fin, eterno, inexorable; lo eterno existe en el fenómeno, y lo fenoménico puede ser experimentado a la luz de los estados ampliados de conciencia, vivenciando arquetipos, crucificándose en los ejes de la metafísica.
Algunas formas de neopaganismo lo consideran así; pueden ser definidas como panteístas por aceptar el punto central de la negación de dios como una entidad exterior al Universo, es decir, radicalmente trascendente. Esa sería una forma 'suave' de panteísmo, o un 'panenteísmo', siendo la forma plena la comprensión de que no existe algo inmanente absorbido en el universo, sino que el propio universo es, de hecho, exactamente, aquello que los teístas llaman Dios. Para aclarar: el dios panteísta es el universo mismo, tal como lo entiende la ciencia, tal como se percibe con los ojos, la imaginación y otros órganos sensoriales. Alcanzada esa comprensión, comenzamos a utilizar las palabras Universo y Naturaleza con 'U' y 'N' mayúsculas, y la palabra dios con 'd' minúscula. El Universo es dios. El dios panteísta es visible, palpable, presente, obvio, absoluto y evidente, tan claro como la luz del Sol. Muchos de sus misterios son los misterios señalados por la ciencia, la cosmología, la mitología y la física.
Los panteístas solo pueden ser colocados en la categoría de ateos por quienes abogan por la realidad de un dios personalizado, sobrenatural y trascendente. En realidad, cuando el panteísmo revela que dios es el Universo, el universo del panteísta se diferencia del concepto trivial de universo por ser considerado sagrado y profundamente respetable, divino en sus profundos misterios, y generador de la vida y la conciencia, de las dimensiones míticas. Lo que un panteísta denomina Universo no es idéntico a lo que se designa con la misma palabra en el lenguaje cotidiano, incluyendo en el lenguaje de los demás religiosos y de los ateos. De alguna manera el concepto Dios surge en la humanidad para definir lo superlativo, lo incomprensible, lo numinoso, aquello que desborda nuestros límites; para un panteísta, ese mismo concepto de 'lo divino' es atribuido al Universo, fundamentado en la naturaleza: reside en la esencia del estado-de-ser. Esta posición se diferencia totalmente de la postura ateísta que rechaza la noción de que algo sea divino en el sentido de sagrado; en realidad, el panteísmo ofrece una nueva alternativa, una nueva axiología metafísica, al teísmo y al ateísmo, apuntando a otro eje de perspectiva metafísica —que denomino 'eje de perspectiva metafísica cosmo-existencial'— a través del cual naturalmente se trasciende, sin 'espiritualizar' en idealismos que constriñen la realización magna a una esfera post mortem.
8- ¿Cómo se relaciona el panteísta con la idea del mal y de la salvación?
El panteísmo no declara esencial a su concepto de lo divino que la naturaleza sea perfecta en todas sus manifestaciones. La naturaleza es como es, permitiendo, en diversos niveles, aconteceres que categorizamos como malos, nefastos, etc., a la luz de normas, visiones y criterios que definen lo que es bueno. Del hecho de que la naturaleza, en su conjunto y unidad, sea considerada divina no se sigue que todas las partes del sistema deban y necesiten ser buenas y divinas. Los elementos de un conjunto no necesitan tener las mismas cualidades del conjunto mismo —una casa puede ser nueva y moderna y haber sido construida con ladrillos y maderas antiguas; una especie puede existir y vivir durante milenios y sus individuos vivir solo algunos años; un bonsái puede ser perfecto, pero algunas hojas ser imperfectas.
Con respecto a la idea de un 'mal' metafísico, teológico, el problema es ajeno al panteísmo, siendo en realidad específico de las doctrinas teístas, al concebir un dios plenipotente y sapiente, perfecto y bueno, creador y superior a todo lo que existe —implicando la necesidad de una explicación adecuada y convincente sobre la creación, el origen, la existencia y la actividad del mal, dentro del dominio, la autoridad y la responsabilidad final de ese mismo ser supremo con las virtudes mencionadas. Al considerar inexistente un dios trascendental, el panteísmo vacía el problema.
Para el panteísta, todo forma parte del Universo natural; no existe un movimiento ni un anhelo en busca de una 'salvación metafísica'. Todo es fluido en el universo, todo se transforma, sin excepción, incluyendo las diversas formas de individualidad. No es típico del panteísmo la creencia en la existencia de un 'alma' sobreviviente a la muerte. Para los panteístas capaces de una profunda apertura al misterio, existe 'un movimiento en busca de lo divino', una realización de lo eterno que trasciende todos los apegos. El panteísta percibe, por observación, intuición y análisis, que todo lo que existe ya es una totalidad, una unicidad, eternamente presente y original, de la cual ya forma parte y a la cual ya está integrado, identificado, unido —desde el punto de vista subjetivo, cognitivo, emocional y mítico (espiritual, en nuestros términos)— vivenciando y experimentando ocasionalmente esa unicidad. Percibir, sentir y vivenciar esa totalidad y unicidad puede imaginarse como alguna forma de 'salvación', de trascendencia, en un análisis comparativo.
9- ¿Existe alguna forma de culto o sacramentos en el panteísmo?
Si los panteístas se caracterizan por un sistema de creencias bien definido, está claro que debe derivar de esa visión algún tipo de práctica, una manera de existir y vivir. Como la naturaleza ofrece innumerables aspectos, variaciones y matices, es de esperar una variedad en la manera de relacionarse con ella, principalmente porque la estética, la apreciación de lo Bello, es un rasgo del ánimo y de la ética panteísta (ver el libro "ética y estética" en la página principal www.essencialismo.org.br). Los ciclos de la Naturaleza, por ser universales, tienden a configurarse como marcos importantes en la construcción de ritos y solemnidades panteístas. La práctica panteísta apunta a la interdependencia entre todas las cosas, aludiendo a una unicidad esencial; ese cultivo se realiza mediante el estudio de la ecología y de las ciencias naturales, es decir, intelectualmente, de modo 'apolíneo', para usar expresiones nietzscheanas, y también sensorialmente, por la percepción intuida, por la meditación, de manera 'dionisíaca'. Por lo tanto, el desarrollo de una nueva cultura —la 'cultura de la unicidad'— emerge como realidad física y espiritual.
Desde mi perspectiva, la vivencia de estados extáticos de absorción y unión con la Naturaleza forma el núcleo en torno al cual tenderá a erigirse una práctica panteísta. De esa cultura esencial, expresándose en personas diversas, derivan prácticas y estilos de vida diversos, aunque centralmente identificados como panteístas: una multiplicidad de maneras creativas de vivir y celebrar, festejar y solemnizar el mismo sentimiento, el mismo Universo.
La naturaleza no es solo la divinidad del panteísta; también es su templo. Los adornos del templo panteísta son los elementos naturales más evidentes e imponentes: el Sol, la Luna, las montañas, los paisajes más bellos e inspiradores, los cielos estrellados, el arco iris, los pájaros, las flores, toda la belleza universal.
En la Sociedade Panteísta Ayahuasca, los socios se reúnen una vez al mes para estudiar e intercambiar ideas, meditar sobre los conceptos panteístas, así como, mediante el uso de la poción psicoactiva conocida como Ayahuasca, realizar y saborear un sentimiento místico de unión. Los cuatro 'pilares del templo' son los hitos más influyentes de la naturaleza: las estaciones del año, que definen la sucesión cíclica tanto de los climas como de las actividades ritualísticas; y los dos solsticios y equinoccios.
10- ¿Es posible vivenciar la 'realidad de la unicidad'?
Está claro que a ningún ser finito le es dado comprender con certeza —tanto por la intuición como por el intelecto— la totalidad universal. El mejor método para comprenderla intelectualmente es sin duda el razonamiento inductivo utilizado por la ciencia, pero dejando claro que ese método no es cierto y absoluto, sino contingente y sujeto a revisión a la luz de nuevos paradigmas e informaciones. Por otro lado, desde el punto de vista perceptivo, solo contactamos la realidad de acuerdo con una programación neurosensorial condicionada por los genes a través de la expresión fenotípica de los órganos sensoriales. Es evidente que esos sistemas fueron seleccionados no por su habilidad para reconocer el infinito y filosofar, sino por su utilidad; permiten una percepción válida y suficiente de la realidad para que podamos existir y reproducirnos. Incluso equipados con instrumentos, telescopios y microscopios, dependemos, al final, de un análisis científico de la información recogida: volvemos a la incertidumbre metodológica antes descrita.
Además de esos límites inherentes existen límites insuperables que ponen en jaque nuestra capacidad de entender: la lógica lineal funciona bien en las magnitudes medianas, encontrando obstáculos en los confines de lo infinitamente grande y pequeño cuando se enfrenta a paradojas sin solución, 'regresos infinitos' o 'comienzos misteriosos'. Cuestiones como la comprensión de la continuidad lógica entre escalas o atributos diversos —como materia estática y vida, o vida y conciencia, 'res extensa' y 'res cogitans'— parecen situarse más allá de los potenciales de la humanidad. Como sentenció algún filósofo, "el tamaño de nuestro conocimiento es como una isla en el mar; cuanto más crece, más crece el tamaño de las playas de lo desconocido". En el nivel de los significados y los 'porqués' no hay respuestas. Al fin y al cabo, como pregunta Leibniz (1646–1716), nadie jamás sabrá "por qué existe algo en vez de nada". Por lo tanto, tras siglos de estudios e investigaciones: 1) sabemos algo de la realidad; 2) intuimos la magnitud de lo que no sabemos; y 3) sabemos que no podremos conocer las respuestas a muchas preguntas que formulamos. Así como el ojo no se ve a sí mismo, no podemos ver las raíces de la conciencia. Si la ciencia está condenada a ser relativa, los misterios básicos han de ser siempre absolutos —y quizás aquí reside el sentido real, místico, de la idea de una 'humanidad imperfecta' en los términos de algunas hermenéuticas, como el cristianismo.
'Sabemos que no sabemos', y creo que este estado de incognoscibilidad esencial es tan vital para la salud de la conciencia como el aire para el vuelo de los pájaros, el agua para los peces. Ciertamente, los místicos —ya sean Sócrates, Buda u otros— se encontraron con los mismos paradojas. La unión mística no proporciona acceso a un conocimiento factual nuevo, pero posibilita la experiencia de la unidad y la transformación y trascendencia del fenómeno consciente: una forma inmediata y 'transracional' de conocer.
La filosofía panteísta intuye no solo que las cosas están interconectadas, sino que están tejidas de la misma sustancia, que forman una totalidad, una unicidad. Aunque nuestra energía (capacidad de sentir e integrar información) es limitada y finita —somos gotas de conciencia suspendidas en el infinito vacío— el objetivo es aprehender, en la mayor medida posible, ese estado de cosas, y, mediante la meditación y la unión mística, experimentar esa unión desde el punto de vista cualitativo.
11- Siendo una alternativa religiosa, ¿qué ofrece el panteísmo?
Como todas las religiones, ofrece espacios sociales donde personas de la misma comunión de ideas pueden encontrarse y compartir momentos felices. Al aceptar el panteísmo como filosofía de vida y religión, optamos por una actitud profundamente positiva y sublime en relación con la vida tal como se manifiesta en nuestro planeta Tierra. En vez de admirar la naturaleza como una producción, la magna obra de un dios creador, reverenciamos directamente a Dios/Naturaleza por su fuerza y poder, por su belleza, sus misterios e infinita grandeza, por su divinidad. Al considerar este mundo como un espacio sublime del cual formamos parte legítimamente, pasamos a integrar la familia universal sin ninguna reserva. El planeta Tierra pasa a ser nuestra morada real y, en consecuencia directa, tendemos a asumir un profundo interés ecológico —velar por la conservación y la expresión más bella de la naturaleza se convierte en prioridad. El panteísmo ofrece un camino en busca de la realización de la unidad.
12- ¿Es por tanto "científica" esta forma de panteísmo?
El panteísmo es esencialmente una proposición metafísica. Si solo fuera negar el transcendenteísmo podría considerarse una actitud científica, lógica, pero esa negación no es esencialmente panteísta: es ateísta. Lo que de hecho caracteriza esencialmente al panteísmo es la visión de que la Naturaleza es dios, es sagrada o 'divina', así como la intención y decisión de "alabar a Dios/Naturaleza"; estas proposiciones no están de hecho circunscritas por la ciencia, que es el dominio de las cantidades y no de las cualidades, sino por la metafísica. El panteísmo no puede reducirse a un intento científico de entender el mundo: la metafísica panteísta —que en otros escritos denomino 'eje de perspectiva metafísica cosmo-existencial'— supera la visión científica sin entrar en conflicto, apreciando sin dificultad las hipótesis de la cosmología en cuanto a explicar algo de los orígenes. El panteísmo trata ante todo de cultivar una relación con la naturaleza. Muchos artistas, poetas y científicos son también panteístas.
13- ¿Cómo saber más y encontrar una buena bibliografía sobre panteísmo?
Varios sitios fundamentales están indicados en nuestros enlaces. En inglés recomiendo enfáticamente el sitio del World Pantheist Movement (WPM), cuyo director Paul Harrison es autor del libro "Elements of Pantheism", actualmente disponible en publicación electrónica gratuita. Recomiendo igualmente el sitio de la "Universal Pantheist Society", fundada en 1975, donde están publicados diversos textos interesantes. Allí podrá encontrarse una bibliografía frecuentemente inespecífica, pero vasta e informativa. En portugués recomiendo el libro "Panteísmo – a religiosidade do presente – Régis Alain Barbier, 2010", encontrable en la Livraria Saraiva y la Livraria Cultura, o directamente con el autor. En este libro, un discurso filosófico —equipado de una definición metafísica precisa, el 'eje metafísico cosmo-existencial', desafiando los posicionamientos metafísicos 'trascendente' y 'trascendental' del kantismo y neo-kantismo (denominados terminativos por culturalistas como Miguel Reale – 1910–2006)— el autor demuestra cómo un profundo sentido de unidad sirvió de cuna y fundamento para nuestra civilización, fue interrumpido en episodios subsiguientes de superestratificaciones políticas, pero resurgió a partir de los años sesenta, configurando hoy una nueva forma religiosa naturalista, el panteísmo destinado a superar todas las formas de teísmo salvacionista.
