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COMO A FILOSOFIA PODE AUXILIAR NA EDUCAÇÃO?

Artículo original – marzo 2007 – Régis Alain Barbier

1. Inducir al discente a reconocer y expresar una profunda gratitud al maestro docente por la oportunidad de aprender y ser enseñado.

La especie humana está dotada, por la naturaleza evolutiva, de un sistema nervioso central magnífico, excelente e impar. Un 'centro neurológico de procesamiento ideomotor' — la corteza cerebral procesando cognición (ideas y actos) — promoviendo naturalmente las predominancias funcionales específicas del estado de ser humano, tales como: 1) buena disposición de observación en todos los canales sensoriales; 2) gran capacidad de integración de estímulos; 3) extraordinaria aptitud imitativa y creativa. Así construido por la naturaleza, el homo sapiens — comprobadamente — no se humaniza (no se realiza como ser humano) sin recibir una fuerte transmisión cultural de saberes, en un grado y calidad suficiente. El saber más fundamental siendo: tener la oportunidad de aprender a reconocerse como es, no como alguien o una escuela 'desearía que fuese': ser verdaderamente respetado en su calidad de autonomía y creatividad. Reconocerse como: 1) un ser específico altamente diferenciado (un 'ente' en el lenguaje de los filósofos); 2) existencialmente adecuado; creativo y libre de finalismos preconcebidos y predeterminados, estrechos y utilitarios o incluso ideales y abstractos; 3) un ser de vanguardia, portador del 'sello de calidad' de la naturaleza, es decir, en armonía material, energética e histórica suficiente con su medio (cosa atestiguada por el simple hecho de predominar y estar vivo); 4) gracias a ese talento humano específico, dotado de creatividad y autonomía (de libertad desde el punto de vista cultural) para transitar nuevos caminos, nuevas formas imprevisibles de cultura a partir de lo que recibe de la tradición; 5) libertad incluso de ponerse en situaciones accidentales y de peligro. Una libertad, autonomía y plasticidad denotada, cantada y dicha, desde los albores de la filosofía.

2. Concientizar al maestro educador a persistir en su intención, considerando la naturaleza y las cualidades del educando; dialogando siempre en busca de recursos adecuados a las necesidades y peculiaridades de cada uno, mantener un optimismo firme de que el intento educativo se cumplirá.

Caminar en busca de ser humano, ser de autoconocimiento y autodeterminación, es llegar a ponerse en el lugar de ser responsable de sí mismo: 1) consciente de su naturaleza (ser de autonomía, libertad y responsabilidad); 2) consciente de sus actitudes, comportamientos, sentimientos, pensamientos; 3) en contacto con sus talentos únicos, específicos y peculiares. Tal logro implica recibir y beneficiarse de una atención peculiar e individual, más allá de un mero 'asesoramiento general' o 'currículo mínimo' u 'oficial, tradicional'. Una profunda integración, realización y armonización congruente y confiada del ser consigo mismo — sus potenciales —, con el otro y con el mundo es posible. Pero sólo disfrutando de una receptividad y escucha atenta, específica, donde haya oportunidad de expresar sus dudas, percepciones, integraciones e intuiciones (necesariamente únicas e impares en ese grado de complejidad, inteligencia y diversidad). Interrogar a los alumnos (estimular la expresión y definición del pensamiento y las ideas; compartir cambios de punto de vista y entendimientos, elaborar juntos) es el método fundamental para construir planos conceptuales filosóficos, abriendo a la libertad y autonomía, a la individualización consciente del ser, garantizando la superación de los influjos ideológicos; de la masificación y atomización; del formateo a la luz de tradiciones entendiéndose como absolutas y finales: es decir en busca de una sociedad humana: abierta, creativa y genuina: de la naturaleza creadora.

3. Mostrar que uno de los objetivos más altos de la educación es simplemente auxiliar al discente a ser de sí mismo maestro educador.

Educar no es podar, ni entrenar para un fin señalado por la autoridad, tradiciones, conceptos antiguos, determinaciones consensuales, políticas, etc.: eso sería 'inducar'. Educar es extraer y alimentar lo que viene de dentro. Es enseñar un comienzo, un principio; es auxiliar al alumno a entrar en contacto consigo mismo; con su origen y naturaleza, con el misterio de ser: estar consciente y activo en el mundo. El misterio de ser portador de vida: de ser fuerza activa, inteligente, sensible y experimentadora; en busca de afirmación, entendimiento, reconocimiento, respeto y felicidad. Educar es esencialmente amparar al alumno a ponerse activamente en el lugar creativo de eterno aprendiz. Evocar una curiosidad abierta, dispuesta a desafiar todos los conceptos en terreno de igualdad, respeto, amistad y confianza. La confianza de ser portador: 1) de una herencia energética infinita; empática y simpática al cosmos: universal; así como: 2) receptor y transmisor de una cultura filosófica en busca de una sabiduría a ser siempre actualizada, burilada, reconstruida en cada nacimiento, en cada soplo de vida.

4. La filosofía puede aclarar que lo bueno y mejor para aprender no puede ser enseñado positivamente en la fórmula: maestro 'x', adiestrando discípulo 'y' en el objetivo de volverse hábil y formado para 'z'.

La habilidad suprema de ser humano es 'ser humano' simplemente. No es ser un 'ideal'; ni un 'mecanismo instintivo'; ni tampoco un 'muñeco de barro' en manos de algún dios alejado, ausente, temperamental, incomprensible y esencialmente diverso en naturaleza, talento y estado de ser. Se trata de volverse sabio y hábil en sí, y per se, como ser humano. Un ser de luz, sombra y oscuridad; como la naturaleza. Un hijo(a) del sol, de la luz, de las estrellas, del día y de la noche, del espacio-tiempo. Un ser capaz y hábil para reconocer en sí todos los potenciales — para la guerra, para la paz, para la alegría creativa o el fundamentalismo más austero y rígido: es decir de 'bien ser' y de 'mal ser'. Un ser capaz — si quiere — de elegir ser bueno porque consciente y bien (auto)educado para reconocer y entender que ser bueno es bueno. Procurar ser bueno y feliz, eutímico, es lo mejor que se puede ser en el estado de ser humano perteneciente a un mundo donde todo se transforma, rehace y recrea; todo surge para disolverse y resurgir de otras formas totalmente diversas, pero de la misma arquitectura. Movimientos creativos en coordenadas y compases de amplitud indefinida, inmensos; definitivamente más allá del entendimiento posible a una simple parte del conjunto.

5. Pero sólo en la fórmula: el amigo hermano, compañero e igual 'x' está, por amor y libre elección y voluntad, dispuesto a auxiliar 'y' a despertar a su naturaleza esencial 'z' como lugar (ethos) donde puede habitar la ética.

¿Habría enseñanza más esencial? ¿Podría dejarse sin énfasis este lado? Ver en el otro una casa donde mora la moral, la ética. Ser para el otro un inquilino honesto y sincero de la misma casa. Sólo afirmar lo que de hecho se conoce, presentar mitos como mitos, leyendas como leyendas, suposiciones como suposiciones, creencias como creencias, verdades como verdades, conocimientos como conocimientos, nada ocultar. Ser honesto en su propia dimensión de ser; no querer ser más de lo que se puede — ni menos. Presentarse como portavoz de un grupo, una secta, una tradición, una nación, una asociación cualquiera no es educar para ser humano, sino para ser socio, asociado, condicionado de la misma profesión. La ética exige, por naturaleza, que el ser humano sea presentado a todos los puntos de vista, a todas las formas de dirigir, de conducir a un pueblo, una nación, una tribu. La ética exige que sea dejado libre para elegir la organización a la cual afiliarse, asociarse, y esto por el tiempo que considere bueno, provechoso, creativo, enriquecedor. Reconocerse como un eterno lugar de creación, de respeto, de apertura y amor.

6. Que el camino más recto, la única vía para realmente formar un 'ser humano', es enseñar que lo esencial no se puede enseñar, sino de sí mismo aprender.

Cada uno nace depositante acreditado de más de quince mil millones de años de experiencias naturales; además de las cualidades recibidas en la cultura, cada uno podrá, buscando, encontrar y conectar con la herencia de muchos pueblos y naciones, con la sabiduría de muchos filósofos. Cada uno deberá enfrentarse con elecciones. Una de ellas — quizás de las más importantes — será: ir más allá de sus tradiciones, superar y enriquecer lo que fue dado y aprendido como si fuera por ósmosis, o no. Es decir, ser portador de una antorcha de luz viva y nueva; llevada por sí mismo, en su mano viva y humana; o bien vehículo pasivo de imágenes y representaciones frías dibujadas por otros, en otros tiempos, con otras palabras, otras clasificaciones: antiguos planes conceptuales, ahora incomprensibles, ilógicos, mitificados, mal adaptados, desencarnados, como seres de otras épocas y tiempos.

7. Que 'modos de hacer', métodos, procedimientos, datos — cosas que se pueden enseñar — son más fácilmente transmitidos queriendo aprender juntos.

Lo esencial de los saberes prácticos no es su contenido, sino la manera como se originaron en el contexto triple: 1) de la necesidad; 2) del momento histórico; 3) del entendimiento entonces disponible. Esta interacción observada y comentada permite actualizar la capacidad de revisar, repensar y actualizar los saberes además de aprenderlos y hacer buen uso.

8. La filosofía puede demostrar el valor de enseñar como si fuera en una plaza; donde todos fueran igualmente apreciados; y pudieran libremente sentarse sin destacados especiales.

El encuadre adecuado al aprendizaje de ser humano es el círculo; en un círculo no se puede colocar a demasiada gente, masificar, diametralmente alejando a los integrantes tendentes a volverse menos visibles, inaudibles. En el círculo todos son iguales, sabedores de que comparten el mismo origen y destino, la misma naturaleza, los mismos ciclos vitales; la vida se aprecia como es íntegramente, en las proporciones adecuadas; en la geometría universal de las esferas. El mundo es un círculo, el horizonte también: a veces no se sabe si la experiencia viene antes que los conceptos o si los conceptos determinan la experiencia. Todos son portadores de la misma complejidad, forjada en la misma herencia universal y duración; todos merecen el mismo profundo respeto, el mismo derecho de compartir lo que es igualmente dado por la naturaleza donde el sol brilla para todos; donde la tierra no es de nadie, pero todo posee.

9. Donde todos tuvieran oportunidad de participar por igual en un diálogo tranquilo y alegre; ordenado y respetuoso; amigable.

El diálogo, la dialógica, revela infinitos potenciales, descubre una inteligencia imprevisible. La dialógica no da acceso a un camino ya trazado para siempre; crea y genera innumerables vías. El diálogo no revela, como si fuera por una fuerza oculta, una vía sólo revelada a elementos privilegiados, ajenos, sobrenaturalmente dotados de saberes imposibles de proceder naturalmente y realmente asentarse, contextualizarse y fructificar, en el plano donde se aplican. La dialógica revela una complejidad imposible de ser dominada por un solo elemento: es el medio por donde se hacen valer y se canalizan los saberes múltiples y diversos de una multitud de contribuyentes individuales. Saberes que se potencializan, amplían, perfeccionan como si hubieran sido elaborados por un genio. El genio que somos en conjunto viendo a cada uno como un genio.

10. La buena relación 'educando-educado' es cuando el profesor no se separa jerárquicamente de los alumnos: pareciendo ser más un alumno aprendiendo, que un 'maestro profesor' enseñando.

El buen educador sabe que aprende enseñando; que no se enseña, ni se aprende: que se aprende enseñando y se enseña aprendiendo. La escucha creativa del alumno y sus respuestas imprevistas atestiguan enseñanzas vivas, abiertas, verdaderas, en armonía con la fuerza creativa y renovadora del sistema universal.

11. Un educador poniendo los problemas encontrados a la luz del día y de la comunidad de los alumnos; preguntando: ¿pero qué es? ¿Por qué es? ¿Cómo se podría originar? ¿Cómo puede evolucionar? ¿Cuáles son los posibles caminos? ¿Habría un devenir fijo y ya definido? ¿Tal devenir podría ser conocido por uno de los elementos del proceso evolucionando en el devenir? ¿Adónde debería ir; cómo debería ser, de acuerdo con el conocimiento que se tiene y que se puede tener? ¿Cuáles son los destinos posibles? Una relación educando-educado sistémica y fluida demostrando que educar no es 'escolarizar', mucho menos 'promoción escolástica'.

Un profesor que sea capaz de diferenciar que educar es diferente de reclutar, convencer, politizar, convertir usando viejas y arcaicas retóricas como si fueran palabras finales. El médico no causa la cura; el profesor no causa el conocimiento: porque el médico no es el todo, el profesor no es el todo, no son portavoces especiales de la naturaleza — sea ella entendida como 'alfa' u 'omega' —, sino partes finitas de la totalidad aptas para revelar mayor saber compartiendo momentos, dialogando, configurando en común comprensiones eternamente perfectibles, en el seno de la naturaleza universal corporificada en misterio: aunque artificiosamente revestida en la imaginación mítica de certeza y convicción. Esto es educar de acuerdo con el 'espíritu filosófico'; y esto difiere radicalmente de algunas catequesis como las impuestas en formaciones teológicas. Que las ideologías dogmáticas sean presentadas como ideologías, teleologismos asentados en predicciones infundadas, míticas; que las enseñanzas abiertas sean definidas como enseñanzas abiertas a lo nuevo, lo creativo, libres.

12. La filosofía puede ayudar a entender que 'ser humano' es ser apertura impar e infinita de saber, fluyendo y perfeccionando a través de sí la gracia de la naturaleza. Que 'ser' es gracia de la naturaleza y 'humano' es por sí mismo; bien queriendo.

La naturaleza humana es conjunción libre de imperativos categóricos, ¡porque es conjunción inteligente! Y conjunción de un estado de 'ser' y de una 'naturaleza'; de acto y cosa; de verbo y objeto. Se trata de una conjunción bien sentida, viva, asociada a una grandeza y orden mutante de origen incierto y destino desconocido. ¿Quién puede alegar ser el señor implacable del destino y si lo fuera, pretender ser tomado en serio por alguien que no sea 'simple' en el sentido de profundamente crédulo, absurdo? Sólo se conoce el cambio, los ciclos, nacer, morir: somos conscientes de un pasaje entre dos infinitos distantes, misteriosos e inalcanzables; dos gracias naturales configurando posibilidad de destino, opciones y elecciones. Se puede reconocer, teniendo y cultivando el verdadero espíritu filosófico y abierto: que en esas circunstancias existenciales existe un modo más sensato de ser: ser desapegado, flexible, abierto a otras enseñanzas que las medievales, libre de imperativos imaginados y rígidos, abierto al cambio: reconociendo ante todo los límites de la razón analítica y lógica, la esencialidad del conocimiento inmediato construido y regalado por el acto simple de estar en el mundo, del mundo, de pertenecer íntegramente a la 'madre naturaleza' como puede verse y tocarse, conocerse e igualmente saberse inalcanzable en su grandeza y majestad.

13. Enseñar que 'ser humano' es una sociedad indisoluble entre la naturaleza cósmica y el ser: y que ser humano es bueno, bello y bien. Educar sólo puede hacerse apoyado en la filosofía verdadera que demuestra que la escala humana es lo que más conviene al ser humano.

Que 'ser naturaleza' es reconocerse sin fantasías reductoras, es aceptarse con gratitud, y ver que como naturaleza podemos ser benevolentes o malvados, que eligiendo ser bueno es bueno, ser malo es malo. Que en ese lugar donde todos se alimentan de todos, donde nuestros cuerpos y cenizas habrán de alimentar a los seres que nos nutren, ser prudente, comedido, modesto, valiente, justo, templado y amoroso, es simplemente 'naturalmente inteligente'. Confiar en sí mismo es confiar en la humanidad bien educada. Bien educar es escuchar, ser atento al otro específicamente. Para eso es necesario reducir adecuadamente lo que aparta a la comunidad principalmente al nivel de los proyectos, las relaciones y la organización, es decir (en el mismo orden) 1) en la contemplación filosófica (metafísica); 2) en la esfera económica; 3) en la esfera política. Un fundamento mítico funcional y humanista no debería separar el plano divino del plano humano (reuniendo los planos y respetando el misterio) — como ocurría en Jonia antes del advenimiento del zoroastrismo — permitiendo al ser humano elevar naturalmente su autoestima existencial (o esencial). Una miríada de comunidades asentadas en la escala humana donde el poder decisorio de cada uno fuera igualmente considerado — paradójicamente atomizando el poder para que sea uno en la esencia y en el ethos donde se asienta. La escala adecuada (reconocida, aceptada, abrazada y bien costurada y tallada bajo medidas realistas), en todos los niveles esenciales de la organización humana es por igual: 1) un acto de entrega y confianza, así como; 2) un medio por donde instalar la confianza: esto porque el ser humano es de sí mismo sujeto.

14. ¿Qué más (o menos) podría enseñar la filosofía a la educación?

¡Como espíritu filosófico, qué más?! ¿Estructuras lógicas? ¿Retórica de antiguas escuelas? ¿Usos, modos y costumbres relativos a esta o aquella tribu predominante? En verdad la filosofía no aporta nada a la educación: ¡ella es el 'alma', la esencia de la educación! ¡Imaginar una 'filosofía de la educación' como instrumento aportando algo ya atestigua algo 'sensiblemente' fuera de plomo y orientación!

RB

CONSIDERAÇÕES SOBRE O USO DO CHÁ AYAHUASCA EM ÂMBITOS ESPIRITUALISTAS DIVERSOS (APRIORÍSTICOS E EMPIRISTAS).

Artigo original – Junho 2007 – Régis Alain Barbier

INTRODUÇÃO:

Estaremos nesse artigo discursando o uso da beberagem tecnicamente definida como psicoativa, de uso oral e tradicional da América indígena; obtido pela associação dos cozimentos do cipó Banisteropsis Caapi, rico em harmina, harmalina em conjunto com as folha da rubiácea Psichotria Viridis ricas em DMT.

O termo ‘âmbitos espiritualistas apriorísticos’ se refere ao uso consultivo sobrenaturalista em busca de contato com entidades tidas como sobrenaturais; ou ainda ao uso religioso sincrético moderno – esse inaugurado depois da conquista e no encontro dos indígenas com os europeus e africanos. O termo ‘âmbitos espiritualistas empíricos’ se refere ao uso historicamente subseqüente, mais recente, igualmente em meios ritualísticos, embora de natureza mais filosófica de que teológica em razão de ser uma axiologia investigando a compreensão e apreensão das virtudes e valores éticos, mas removendo os teleologismos dogmáticos e sobrenaturais; ou deixando essas extrapolações sem definições (agnosticismo).

DA DIVERSIDADE DOS ÂMBITOS

a) O âmbito espiritualista apriorístico

O uso da Ayahuasca num âmbito espiritualista apriorístico implica alguma forma de hierarquismo e sobrenaturalismo, isto é um dualismo. Personagens como xamãs ou mestres fundadores são atribuídos de talentos de natureza ritual, mágico-religiosa. São reconhecidos e aceitos como capazes de recorrer a forças ou entidades sobrenaturais: como se pôr em relação com elas; ou receber essas forças; ou mesmo revelar serem uma dessas entidades encarnada. Essas revelação ou mediunidade se faz no intuito de realizar curas espirituais, do corpo e da alma, em busca de saúde, harmonia ou salvação.

Nesse âmbito espiritualista existe uma diferença essencial entre, de um lado, as figuras dos xamãs e mestres fundadores de cultos, e, do outro, a dos consulentes ou discípulos. Aos xamãs consulentes e mestres fundadores se creditam poderes extraordinários e, às vezes, uma natureza essencial especialíssima: como a peculiaridade de serem enviados, vindo de outro plano existencial (de natureza espiritual ou divina – e por isso dito ‘sobrenatural’ no sentido de: antecedente e superior à natureza material). Esses personagens são com freqüência considerados vindo de um plano existencial supremo [concebido como ‘plano paradisíaco’, ou ‘astral superior’, ou ainda ‘reino superior’- i.e o lugar das ‘entidades superiores’, ou ‘de cima’] a serviço da vontade divina, em missão salvadora para guiar e atender as entidades do plano inferior ou ‘de baixo’.

Nessas diversas estruturas ritualísticas apriorísticas, o chá ayahuasca é considerado um veículo capaz de estabelecer um estado de ligação entre os discípulos locados no astral inferior e as entidades ou forças iluminadoras do astral superior. Esse efeito veicular, contudo, apenas aconteceria quando o chá fosse: 1) ingerido ou comungado – para uns até mesmo ‘preparado’ – com a necessária orientação e ritos; 2) e ainda de acordo com o dito ‘merecimento’ de cada um.

A adequada orientação acima mencionada pode ser, do ponto de vista da sua fenomenologia, de dois modos: orientação diretiva especial e orientação diretiva geral. O que denominamos aqui de ‘direção especial’ é uma supervisão mais ‘direta’, isto é ocorrendo na orientação pessoal e específica de um mestre talentoso. Talentoso por duas razões: 1) porque formado ou iniciado nos ritos e mistérios conectivos [ou, ao menos, em contato espiritual e ritualístico com um mestre fundador desencarnado e entendido como capaz de estabelecer essa ligação]; 2) por ter aptidão moral e congruidade própria suficiente para estimular e exortar os discípulos no sentido de galgar a ética necessária à recepção de tal merecimento. O que denominamos aqui de ‘direção geral’ é mais indireta i.e se estabelecendo na força mesmo da estrutura ritualística definida por uma linha tradicional ou (e) ensinada, determinada, no passado por um reconhecido mestre fundador. Nesse caso o direcionamento pode ser operar na forma de orações – preces e ladainhas – proferidas e cantadas em comum, de acordo com um modelo, ou forma geral predefinida.

Em todos os casos, a orientação ou direção é plenamente ritualística: ocorrendo através de uma conjunção desses diversos fatores, seja orientação diretiva especial ou geral, em proporção diversa; de acordo com o merecimento espiritual dos discípulos: fatores que, no fim, pensa-se ultimamente predeterminar os resultados.

b) O âmbito espiritualista empirista

O uso da Ayahuasca num âmbito espiritualista empirista não se fundamenta na crença de que possa haver conhecimento espiritual proveniente originalmente de fora do âmbito da experiência humana, possível em geral, e natural. Recusa-se (ou na hipótese de existirem, desconsidera-se) a existência de tais princípios esotéricos ou desenhos inteligentes e divinos como ponto de partido de uma busca. Não se creditam razões superiores e divinais em si, no sentido de determinismos puramente sobrenaturais ou supranaturais, oriundos de uma instancia superior e dita precedente ao âmbito da matéria-energia como naturalmente definido pela física. Entende-se que todas as doutrinas foram ultimamente ditadas por alguém.

O âmbito espiritualista empirista implica alguma forma de monismo naturalista: uma ausência de hierarquismo essencial ou sobrenaturalismo. Nesse âmbito espiritualista empírico, os personagens equivalentes aos xamãs ou mestres fundadores das abordagens espiritualistas apriorísticas não são entendidos como portadores de talentos mágico-religiosos; nem tampouco se atribuem tais talentos [nem os ‘revelam’ - no caso de existirem].

Em geral, esses fundadores de movimentos éticos orientadores da ação humana, podem ser reconhecidos e aceitos como indivíduos possuidores de habilidades específicas: como serem capazes de motivar e influenciar pessoas a refletir profundamente; a se pôr em relação de integridade e coerência com elas mesmas; no sentido de evoluir de acordo com uma escolha livre e consciente de valores éticos: no intuito de realizar em si mesmo, por si mesmo, estados melhores de bem estar, de cura psicossomática, de harmonia ou eutimia.

Nas estruturas ritualísticas empíricas, o chá ayahuasca é considerado um agente facilitador; um amplificador de perceptividade, por permitir a instalação de um transe fenomenológico capaz – de acordo com a intenção dos usuários e praticantes – de estabelecer um estado de consciência ampliado permitindo uma forma de iluminação: no sentido de galgar-se mais autonomia e maioridade nas suas opções existências, escolhas e necessidade de superações. Não se considera existir uma diferença essencial, de natureza espiritual, entre, de um lado, as figuras dos xamãs ou mestres fundadores de cultos, e, do outro, a dos demais integrantes dos movimentos.

Nessas estruturas a orientação pode ser dita ativa, mas não diretiva: isso porque: 1) facilitada e estimulada pelo contexto aonde os integrantes concordam em cumprir os rituais de abertura, andamento e fechamento; predispondo-se a aplicar a vontade própria na busca de mais domínio ético; 2) ingerindo o chá psicoativo de acordo com o controle e vontade própria: isso, tanto em termo de freqüência de uso quanto em relação à escolha da quantidade a ser ingerida.

A orientação é adequadamente dita orientação ativa não diretiva já que cada participante é 1) considerado como capaz de pôr-se em contato com o mistério mais profundo do estado de ser [essa união psicofísica ou unidade matéria energia, ou ainda essa união de verbo e do nome, do sujeito e do objeto]; 2) ter aptidão de sustentar um padrão de conduta ética resultante de uma escolha e decisão madura, inteligente e consciente.

A orientação ativa não diretiva opera na forma de meditação e contemplação buscando um encontro profundo consigo mesmo, com a natureza e com o outro; estudos temáticos; diálogos coordenados ou reflexões espontâneas; atividade simbólica e ritualística. Na pratica, a orientação ativa não diretiva ocorre através de uma conjunção desses diversos fatores, de acordo com a vontade e os acordos deliberados dos participantes.

DA DIVERSIDADE DAS ESTRATÉGIAS

a) Estratégias profundas na prática espiritualista e ritualista apriorística:

Na prática espiritualista apriorística o embasamento é essencialmente teológico, assim como apoiado com argumentos filosóficos como antes se fazia na escolástica. É evidente que predomina um forte embasamento teológico já que se afirma uma distinção apriorística e dogmática entre um plano ontológico absoluto tido como sobrenatural, e a natureza. O adepto comprometa-se a aceitar – apesar e até mesmo contra a luz da razão natural – uma distinção lá aonde de fato não se pode racionalmente distinguir; optando por se dirigir, através de uma escolha cognitiva fideísta, de acordo com a palavra ou orientação categórica das escrituras, ou dos mestres fundadores ou xamãs: compartilhando um sistema de crença, embasado em tradição e ideologia, num ato de confiança e fé.

Trata-se de um espiritualismo no sentido forte; i.e com um profundo embasamento idealista e subjetivista, dualista; ou então, semelhante ao do monismo sobrenatural radical originário do hinduismo, ou solipsismo: no qual tudo é imaginado como sendo estruturado além da matéria-energia típica da física profana. Sustentado pela vontade e pensamento divino considerado força ou energia suprema, inteligente e independente, destinada a se recolher e reabsorver à sua forma espiritual original. Nota-se bem, em ambos os casos é mantido uma forma de dualismo histórico ou dinâmico: passando o espírito divino por estados antitéticos, por razões insuficientemente explicadas: as razões próprias e profundas da divindade.

Nessa prática espiritualista e ritualista apriorística, advoga-se a existência de um sujeito espiritual encarnado, geralmente imortal, racional, consciente e sensível [espírito ou(e) alma], observando, contatando o mundo objetivo. Um profundo e drástico corte sujeito-objeto é típico do espiritualismo assim definido. Interessante estar ciente que um fenômeno semelhante acontece no positivismo cientifico embora de forma diversa. Para o espiritualismo apriorístico o ‘corte’ é ontológico (um espírito na matéria); para o positivismo o ‘corte’ é epistemológico ou metodológico: assuma-se a existência de um sujeito dotado de objetividade; embora sem advogar uma separação ontológica.

Na prática espiritualista apriorística as abstrações míticas são elevadas ao estatuto de realidade: a natureza é entendia como absolutamente regida a partir de um plano sobrenatural essencial e real que de uma forma ou de outra existe absolutamente. Tenta-se preencher a separação entre os reinos materiais e espirituais pela ascese salvacionista onde: 1) tende-se em busca do sobrenatural através do ritual (e uso do chá místico no âmbito das religiosidades usuárias de ayahuasca); 2) opta-se pela escuta idealística i.e imbuir-se da idéia de um sujeito-transcendente, entendido como alma ou espírito, movido por objetivos codificados em mandamentos revelados; 3) dá-se preferência aos dogmas da doutrinas, sempre predominando, sobre as inferências dos aportes sensoriais mais imediatos tidos como fundamentalmente incertos e muitas vezes ilusórios.

b) Estratégias profundas na prática espiritualista e ritualista empirista:

Na prática espiritualista e ritualista empirista, o embasamento filosófico predomina e supera o embasamento teológico negando distinção apriorística, dogmática (irracional), entre um plano ontológico absoluto – tido como sobrenatural – e a natureza. Nega-se reconhecer uma distinção lá aonde não se pode naturalmente e racionalmente distinguir.

Mas apesar disso, não se trata realmente de um ‘materialismo’, ou de algum desdobramento do positivismo: não se advoga a existência de um sujeito racional e sensível observando o mundo objetivo: o corte sujeito-objeto típico do positivismo tende a ser relacional, negociado, até abolido em certas vivencias unitárias: em primeiro lugar em si mesmo, na incapacidade de se distinguir uma fronteira clara e precisa entre o sentimento, a consciência, a emoção e a sensação somática. Em decorrência é abolido o antigo, aristotélico, e moderno corte epistemológico entre o dito ‘intelecto racional’ e o ‘intelecto sensível’. Entende-se, antes de tudo, de uma certa forma e num plano mais profundo, que existe ‘o ser se auto-observando’. Mas não se trata tampouco desse monismo acima mencionado e típico do hinduismo (ou solipsismo): existe matéria e energia; as entidades são reais, finitas e separadas.

Na prática espiritualista empirista, chega-se na nulidade das projeções humanas racionais em relação ao que é essencial e final, não se busca consolo fazendo das abstrações míticas uma realidade suprema, um ‘outro mundo’: resolve-se deduzir que o cosmos, a natureza universal ou cósmica, é em si mesma absoluta: de uma forma ou de outra existe absolutamente.

Portanto, nessa pratica, desfazem-se os cortes e divisões epistemológicas três vezes: não existe uma profunda distinção entre natural e sobrenatural [negando-se o sobrenatural como absoluto]; não existe uma distinção profunda entre o sujeito e o objeto; nem tampouco uma distinção profunda entre o intelecto racional e sensível. Trata-se de uma processologia existencial, onde não se almeja vir a existir num futuro indefinido fora do plano concreto e planetário: tenta-se contribuir para fazer dele o que deveria ser à luz da melhor razão natural e escolhas.

DO ESPAÇO TEMPO DAS CONSECUÇÕES

a) Na prática espiritualista apriorística

Sendo tudo o que alude ao mundo subjetivo e à cognição entendido como referente a um espírito criado e encarnado a partir um determinismo superior (no caso enviado ao plano existencial-material em busca de re-ligação com a esfera criadora), decorre que um instrumento extraordinário de orientação religiosa necessita ser regularmente e repetidamente usado e aplicado para manter uma boa orientação e contato com a origem assim concebida.

Nesse sistema de crença e fé, o estabelecimento ou re-estabelecimento e manutenção da ligação entre os encarnado locados no astral inferior e as entidades ou forças iluminadoras ligadas ao astral superior (‘astral’ é expressão típica dos movimentos ayahuasqueiros) torna-se um dever sagrado compartilhado por mestres e discípulos. Os mestres e responsáveis comprometidos no dever de estabelecer e manter em atividade um âmbito religioso próprio e adequado a essa ligação; os discípulos comprometidos no dever de afirmar presença, colaborar, contribuir eficazmente e praticamente no sustento dessa consecução.

Tanto o estimulo doutrinário, exortando a boa conduta moral e social adequada ao acumulo do merecimento necessário a um contato positivo e feliz entre os planos; quanto a freqüência do templo e uso ritualístico do chá – como veículo regendo a realização mística desse contato – devem acontecer com regularidade e constância, ao longo de um período de vida suficiente; se possível a vida toda.

A eficácia do ritual, como guardião simbólico da porta entre os planos, se realiza no estabelecimento da ligação mística e no acesso à escuta da doutrina em condições entendidas como idéias. A finalidade se concretiza pela prática constante: a fieldade é necessária ao acumulo final e manutenção do merecimento essencial à salvação escatológica: i.e ao destino final do espírito cuja missão é se reintegrar ao plano original no além.

b) Na prática espiritualista empirista

Em geral, não há, na prática espiritualista e ritualista empirista, dificuldades ontológicas ou naturais extraordinárias impedindo sobremaneira a instalação de um sentimento profundo de união em seu ser e com a natureza: nega-se a possibilidade de se conhecer a existência de um plano sobrenatural; todos já bem sabem o que é ‘ser humano’ por experiência própria e imediata.

Não se almeja existir fora do plano existencial onde se nasce e surge: tenta-se contribuir para fazer da existência como já se manifesta o que se imagina que deveria ser à luz de uma ética naturalmente razoável. Isso, sem messianismo algum, nem obrigação, apenas por querer e poder: tentando começar por si mesmo: estudando a ‘relação’ consigo mesmo, ou mais exatamente a qualidade do ‘estar consigo’ em primeiro lugar. Depois a relação com o próximo – os familiares e os que diretamente convivem; com os colegas; com as pessoas em gerais; com a natureza: sempre em busca de uma maior aceitação, harmonia, eutimia e satisfação conjunta.

O fator determinante é a inteligência de reconhecer que na situação existencial real (a impermanência e fluidez de todas as coisas) a melhor opção e certamente zelar, enquanto a vida perdura, por uma convivência e relação sensata – equilibrada; cordata; respeitosa e pacifica – com todos os seres. A sessão psicofísica com a substancia psicoativa é um meio para visitar um estado inabitual e surpreendente de percepção e consciência, construindo uma ampliação referencial e existencial [cujo valor só pode ser julgado diretamente e por cada um] servindo de aporto suplementar, de enriquecimento experiencial, a partir de onde se empreende exames renovados e enriquecidos, mais lúcidos, da situação e vivencia atual reavaliando-se principalmente: 1) suas próprias crenças, refletidas em imagens, símbolos e insights; 2) os seus comportamentos, reações, processos e dificuldades de adaptações; 3) os critérios e os valores da sua axiologia ética; 4) as suas atitudes e hábitos.

Na prática espiritualista e ritualista empirista, o lado místico, unificador, da experiência permite conhecer a ausência profunda dos cortes epistêmicos – aparências superficiais e socialmente consagradas – desvelando-se à luz da razão natural e vivencia: 1) a ligação unitária entre o sistema perceptivo e as visões – navegando da retina à visão como sugerindo e explicado em outro artigo; 2) a ligação sensível entre as visões e a realidade; 3) entre a natureza e o sujeito – como ocorre na forte experiência da relatividade do tempo (um momento parece durar uma eternidade, uma sessão parece passar em minutos). O sentido estético ensina a observar de maneira nova e criativa; integrada e harmoniosa; sinestésica; a inteligência ampliada conecta planos antes conceitualmente separados.

Todas essas aprendizagens permanecem como conhecimento adquirido por experiencia própria, modificando genericamente todas as relações no sentido de ampliar os valores em termos mais inclusivos e perspectivas mais profundas; na direção de maior harmonia e tolerância. Esse aspeto cognitivo positivo, bem sentido, somado a um comprometimento definido de acordo com uma escolha livre e consciente de valores éticos, permite a instalação de uma aceitação e reconhecimento mais profundo e sereno dos seus próprios talentos e limites; o surgimento um estado de ser mais eutímico, mais completo e assentado, mais satisfatório.

Muitas vezes, como o passar do tempo, a experiencia se torna mais firme, basicamente iterativa e recursiva como na natureza o reaparecimento da lua cheia, dos solstícios e equinócios: revisitam-se estados de consciência já atingidos, reencontra-se os conhecidos padrões visionários; a identidade simbólica da sensação de unidade: um sentido vivo e pujante de complementaridade e oposição; uma consciência heraclitiana de fluxo; um sentido de perenidade semelhante ao estado pleno de ser de Parmênides; uma vivencia mítica cíclica: a revisitação aos mesmos arquétipos.

O estilo de vivencia mais regenerada e reapresentada pode ser simbolicamente descrito como a visão de uma belíssima, brilhante e estranha ‘rosabsoluta’ (uma rosa absoluta). O broto central abrindo, florando e crescendo sem cessar, gerando a renovação da flor em busca do novo; e as pétalas já nascidas e mais antigas se deslocando do centro para periferia, girando para baixo em torno da copa do ser floral, até finalmente murchar e cair adubando a flor: dando ímpetos a novos e infindos recomeços – infinitos pelo menos no tempo da experiência!

DISCUSSÃO DO PONTO DE VISTA METODOLÓGICO

Sobre o uso do chá e rituais nos dois tipos de práticas

a) Na prática espiritualista apriorística, a passagem final do dito ‘astral inferior’ ao ‘superior’ exige uma mudança radical de estado, uma metamorfose, se completando com a morte – realizando-se eventualmente o desapego ou desencarno terminal; a desejada religação final com a fonte. Nessa teleologia é coerente que tal intento e meta possa exigir a firme manutenção do contato e da ligação com o astral original (inicial) e terminal, através da repetição constante e freqüente das comunhões e sessões.

Concebendo-se o uso de chá como um meio privilegiado de ligação com um astral superior e original, radicalmente diverso nas suas operações por ser sobrenatural, há de se imaginar e entender a experiência como um rito essencial de repetição necessária: e isso com uma freqüência proporcional à sede de re-ligação, necessidade de acesse e resoluto desapego e despedida desse mundo ultimamente acidental.

b) Na prática espiritualista empirista, vimos que o estado de união é a ‘pedra filosofal’ básica e natural, o estado de ser da realidade profunda como já é. Bastando, para se conscientizar disso, enxergar além das aparências superficiais, i.e rompendo decididamente todos os cortes epistêmicos ilusórios através da experiência própria feita de reflexão e percepção sentida e meditada; contemplação. Não há, no espiritualismo empirista a necessidade de almejar deslocar-se em busca de outro estado de ser radicalmente diferente e elevado, sobrenatural, mais apenas administrar melhor o que já se vivencia.

Uma vez apreendido a superar essas dicotomias superficiais instala-se uma habilidade natural e espontânea em freqüentar esses fenômenos unificantes sem o uso de chá.

CONSIDERAÇÕES CONCLUSIVAS

A metáfora final na prática espiritualista empirista é que o ser humano já está vivendo num âmbito essencialmente misterioso, aonde tudo é de certa forma ‘milagre essencial’, basta despertar para isso. Todas as criaturas são metaforicamente prodígios existenciais, desde uma formiga de complexidade e esplendor considerável até um ser humano. Mas, apesar de igualmente extraordinários e misteriosos nas suas presenças e estado de ser, todos os entes são diversos e singulares; todos com potenciais e limites atinentes à sua própria natureza especifica, ou representação da grandeza e diversidade. A capacidade de apreciar a plenitude e grandeza da unidade e da essência parece ser igualmente satisfatória nos seres humanos conscientes do seu estado de ser humano – e isso através de técnicas e métodos mais diversos, inúmeras religiosidades; mas desiguais são os seus talentos e limites como entes existentes e finitos: esses talentos e limites definidos basicamente não se modificam bebendo chã psicoativo.

Por isso, uma vez reconhecido e vivenciado: em primeiro lugar esse estado de unicidade básica e natural [mas nem sempre naturalmente evidente] com força e grandiosa imponência; uma vez tendo observado a fenomenologia da experiência por um tempo suficiente e variável; uma vez tendo reconhecido e discernido os seus limites e talentos próprios, i.e diferenciar o que pode ser mudado e transformado do que não pode; uma vez sabendo recorrer por si só a estado mais criativo, buscando em si mesmo animo e alegria para melhor viver: o adepto da pratica empirista tende a chega a um ponto conclusivo, ou formativo; em outras palavras a uma resolução na prática do ritual e utilização da bebida: em termo psicodinâmico fecha-se uma gestalt.

A conjunção dos três elementos: 1) uma configuração ou contexto libertário e criativo no qual se usa a bebida; 2) um indivíduo usuário sem fortes preconceitos nem apriorismos; 3) a bebida psicoativa em si: parece eventualmente resultar em algo próximo ao máximo benéfico possível nas circunstancias dadas: configura-se uma reunião confortável, uma junção compartilhada à luz do chá, induzida pelo uso inicial da ayahuasca.

Enquanto que o adepto das formas apriorísticas de religiosidades necessita aprender as virtudes teológicas como a obediência, a confiança, a fé, a esperança, caridade e constância; o adepto das formas empiristas necessita aprender a gerar outras e antigas virtudes. Nesse caso, trata-se antes de tudo de ‘irradiar sentido’ em vez de buscá-lo – ou no mesmo compasso: é necessário se fortalecer e firmar; adquirir confiança e saber buscar inspiração, criatividade, força – matéria prima espiritual -, para gerar sentido a cada dia, nas relações: sempre renovando. Faz parte da pratica empirista chegar o tempo de saber quando parar de estar em ‘estado de busca’ entrando-se em ‘estado de ser’, simplesmente. Apesar de sempre possíveis aportes novos e de natureza conjunturais, referentes às elaborações criativas de momentos específicos atravessados na vida, o rumo básico, a estrutura ética fundamental resultante de uma escolha profunda: essa deve ser burilada de momento a momento.

Em ambos os casos, tanto na religiosidade apriorística quanto empirista, trata-se de uma prática diária, de uma superação, e não essencialmente da apreciação – agradável ou não – de um estado privilegiado de ampliação da consciência à luz do chá psicoativo. Uma vez resolvido a ansiedade (relativamente freqüente no inicio da aventura com o chá) de ter de se confrontar com a dúvida e o vazio, o estado inelutável de ser, a tensão entre esse ‘infinito impossível’ e esse ‘finito incompleto’, surgem momentos sublimes de paz, o reconhecimento confortável da necessidade de sustentar ou gerar um sentido, seja por si só, de si mesmo, ou com auxilio do grupo e correligionários. Ainda mais quando o estado ampliado de ayahuasqueira já forneceu sinais de ter chegado mais pertos dos limites dos ‘mistérios’: com freqüência, adeptos têm visões mais intensas no começo do uso do chá, e depois menos ou não mais; outros chegam nos seus limites possíveis de vivencia de unicidade; isso, de acordo com os próprios potenciais conferidos pelo estudo das idéias e visão de outros numerosos pesquisadores e filósofos.

Em todos os casos, estatisticamente, o uso do chá apenas convém a uma muito pequena fração dos indivíduos que o experimentam: talvez em torno de 1 a 2% nas nossas estimativas referentes a vinte anos de observações. O uso do chá Ayahuasca tende a ser de duração persistente ou continuada nos usuários adeptos das práticas espiritualistas apriorísticas. Inversamente, o uso do mesmo chá tende a ser passageiro ou de mais curta duração nos usuários adeptos das práticas espiritualistas empiristas.

RB