Integración: Efectos prácticos

Experiencias como las proporcionadas por la Ayahuasca son, por naturaleza, trascendentales, transpersonales: amplían la experiencia y visión de la realidad, disminuyen el imperio del ego, facilitan un cambio de valores. Se vuelve evidente que la utilización de una sustancia como la Ayahuasca es más útil y segura dentro de un contexto y de una disciplina teniendo como objetivo el crecimiento y la evolución espiritual, un programa llamando la atención para los valores éticos y morales fundamentales. Una disciplina adecuada proporciona un cuerpo de ética capaz de apoyar los cambios requeridos, clarificando los objetivos, manteniendo la mente enfocada y abierta para la profundización creciente de la experiencia. Es el individuo, su intención, quien determinan si la experiencia será mística y religiosa, evolutiva o no. Bastante preparación es necesaria para llegar a una experiencia mística, incluso usando Ayahuasca, y un trabajo de integración efectivo se hace necesario para que la experiencia sea transformadora.

Si el estado de conciencia ampliado inducido por la experiencia conduce, o no, a cambios positivos y duraderos, depende de la intención y dedicación del usuario. Una visión, incluso rápida, de una realidad mayor puede cambiar la vida de una persona si decide integrar esa visión a su realidad. Recibir una intuición, o 'luz', no es igual a aplicar esa intuición en el día a día; no hay conexión inherente entre una experiencia mística de unidad y la expresión o manifestación de aquella unidad en la vida cotidiana. Este punto es tal vez obvio, sin embargo frecuentemente olvidado por aquellos que debaten si, en principio, un agente psicoactivo podrá, o no, tener valor en el ámbito de la búsqueda espiritual. Cualquiera que sea la fuente o el origen de la iluminación, las revelaciones solo podrán tener efectos prácticos con el permiso y dedicación del individuo.

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