Universo creador y sorprendente

Las interacciones fundamentales — fuertes, débiles, electromagnéticas y gravitacionales — son las operaciones básicas, la sustancia, del álgebra esencial — materia/energía — por las cuales el Universo, espontáneamente, se auto-organiza. Del flujo constante de la materia/energía, de la interacción constante de cada partícula, elemento y molécula, surgen espontáneamente patrones y organizaciones: nebulosas y galaxias, estrellas y sistemas solares, planetas, atmósferas, continentes y mares, bosques, plantas y todos los seres. De esa dinámica conjunta e interactiva, todas las cosas se forman y se autodiseñan. De las propiedades fundamentales de la materia/energía, del conjunto interactivo y progresivo de las cosas en el espacio/tiempo, resulta la generación siempre mutante de todo el orden y belleza universal.

Otros atributos, corolarios del poder creador, del flujo constante de transformación, son la periodicidad — los ciclos de construcción y destrucción, de vida y de muerte — y las irregularidades caóticas. Destrucción y creación son dos caras de la misma moneda; sin destrucción no podría haber ninguna nueva creación, todo sería eternamente fijo e inmóvil, sin vida. El poder destructivo del Universo es de hecho temible; explosiones y colisiones son rutina. Las galaxias colisionan, se atraviesan, rompiendo estrellas y sistemas planetarios; las estrellas explotan en supernovas, que se convierten en cunas de nuevas vidas.

Los cambios no son arbitrarios, pero, a la luz de la limitada capacidad humana de observación, suceden muchas veces de maneras imprevistas — de hecho, la física cuántica demuestra que las partículas fundamentales pueden sufrir cambios aleatorios. Movimientos, como los de los cúmulos galácticos, de las galaxias y sus estrellas, de las nebulosas, de las nubes, de las olas del mar, de las corrientes de magma en el centro de la tierra, son realmente impredecibles y sorprendentes.

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