Por mayor que pueda ser el poder de la ciencia, como criaturas limitadas y finitas, nunca seremos capaces de definir y conocer totalmente el ilimitado Universo; las explicaciones sobre su origen permanecerán para siempre como teorías carentes de comprobaciones. La metodología científica no parece ser capaz de abarcar elementos esenciales de la naturaleza humana, a ejemplo del fenómeno de la conciencia, por la imposibilidad de obtener un punto de vista, una observación, absolutamente objetiva.
Nuestros elementos formadores fueron fundidos en estrellas distantes, esparcidos por antiguas supernovas, condensados en nebulosas y concentrados en el sol; venimos, junto con toda la materia/energía del planeta, de la luz de estrellas distantes y de la oscuridad de los espacios infinitos. Nada es más misterioso que la "materia/energía", el binomio esencial e irreducible de la creación, transformándose incesantemente, generando todo lo que existe, del polvo interestelar a la inteligencia y conciencia humana.
