Ayahuasca como un fenómeno triple: Factor Ambiental
El factor ambiental se refiere a los factores externos al individuo, capaces de influir en la experiencia: 1. el lugar donde el té es servido; 2. la atmósfera desde el punto de vista cultural, espiritual y emocional; 3. cómo el individuo está siendo atendido; 4. la cantidad de personas involucradas, y 5. el tipo de liderazgo, son algunos de los factores a considerar para el justo análisis de los resultados.
Normalmente el individuo se torna impresionable bajo los efectos de sustancia como la Ayahuasca, estado decurrente de la magnificación perceptual ya mencionada. Ese efecto, acoplado con el aumento de la perspicacia (capacidad metafórica y habilidad en generar psicoasociaciones creativas), alimenta el lado noético y el imaginario de la experiencia. Esa impresionabilidad no significa que el ayahuasquero sea más fácilmente susceptible a las influencias que el hombre común, o que los fieles de las religiones de masas: el grado de credulidad, ingenuidad, o entonces de escepticismo (ver nota) de un individuo refleja opciones cognitivas, filosóficas, así como rasgos profundos y estables de personalidad, incluso inherentes, que no serán desbordados por la 'fuerza e influencia' del té. Al contrario, esos contenidos profundos del individuo, inclusive tendencias básicas como credulidad o escepticismo, determinan la manera de significar la experiencia.
La visión, el tipo y la calidad del sistema de creencias pertinentes al ámbito social en el cual el ritual ocurrirá, así como el liderazgo y dinámica de los trabajos, son factores capaces de influir la armonía y la tranquilidad de la experiencia; poseer una buena descripción del ámbito donde se irá a comulgar la poción es un factor importante. Un liderazgo poco intervencionista y tranquilo favorece el estudio y acceso a los contenidos personales, el examen e integración de su propia trayectoria, el encuentro de caminos y conceptos propios. Un facilitador necesitará ser paciente, empático, familiarizado con los procesos de la experiencia; él puede ser muy efectivo sabiendo reflejar los puntos esenciales, haciendo preguntas, observaciones aparentemente casuales. Cantos, músicas, actitudes e incluso orientaciones directas bien dosificadas, pueden ser importantes para facilitar una experiencia suave y rica. El ayahuasquero descubrirá que dividiendo posibles dificultades con compañeros receptivos y comprensivos podrá generar claridad y confort. El mejor guía es la propia conciencia, y ese proceso interno y singular no debe ser interferido a no ser cuando solicitado.
Rituales inspiradores y holísticos, ambientes naturales, actividades espontáneas y creativas, permiten la focalización de la atención hacia regiones psíquicas interesantes. Los propios contenidos, junto con la configuración del ambiente, la calidad del té, la propia intención y la del grupo, configuran un proceso singular, una 'gestalt', un 'ser mayor', el propio 'yo transpersonal' de la experiencia. Reconocer y tener certeza de estar en sintonía y armonía con el fenómeno generado por el evento es la clave de una experiencia bien sucedida.
(Nota) Escepticismo: actitud o doctrina según la cual el hombre no puede llegar a ningún conocimiento indudable, sea en los dominios de las verdades de orden general, sea en algún determinado dominio del conocimiento.
