De los estados de conciencia a la luz de la sabiduría andina y precolombina
EL ESTADO INFERIOR DE CONCIENCIA (UCUPACHA)
Depresión y ansiedad
El fracaso histórico en reconocer la unicidad e inseparabilidad de la materia/energía (el fundamento universal), de la esencia y del mundo en manifestación, de aceptar nuestra relación ontológica con todas las cosas y entidades, de vivir en función de esa unicidad, de percibir que nuestras creencias modelan nuestra realidad, de reconocer que la vida es, dentro de ciertos límites, un fenómeno vital, creativo y en construcción, nuestra incapacidad de ver que mucho de nuestro sufrimiento es autoimpuesto, de entender la irrealidad del pasado y la incertidumbre del futuro, de vivir el momento con más atención y placer: todo esto puede entenderse como resultante de esa disociación consciencial generada por el cuadro antes descrito de 'angustia existencial'.
Por consecuencia, este estado estimula la hiperespecialización y prevalencia de una determinada manera de ser, la formación de una conciencia racional y analítica, cuantitativa, focalizada en los eventos más intensos, en el sentido de sostener el progreso social, económico-financiero, el crecimiento e implementación del poder personal. Ese mismo proceso disminuye la capacidad de empatizar y sentir profundamente, alejando del sentimiento, del 'corazón'. La descripción de ese estado existencial carente de equilibrio y plenitud, de sentido, se asemeja a algunos de los estados emocionales y clínicos diagnosticados y tratados con medicamentos ansiolíticos y antidepresivos. Este estado de alienación existencial implica el surgimiento de diversos síntomas, como: disminución de la vitalidad, identificación persistente con aspectos reducidos de la experiencia existencial, empobrecimiento de las diversas modalidades de inteligencia, estrechamiento de la capacidad perceptiva y de las perspectivas, dificultades en ver soluciones, falta de concentración, memoria y atención, focalización egoica de las diversas pulsiones, una pérdida marcada de la fluidez y espontaneidad, una ausencia de entusiasmo, adinamia o anhedonia: sufrimientos diversos por problemas, si no creados, al menos amplificados por falta de flexibilidad y hábitos mentales rígidos.
