De los estados de conciencia a la luz de la sabiduría andina y precolombina
EL ESTADO ORDINARIO DE CONCIENCIA (CAYPACHA)
El Estado Ordinario de Conciencia resulta de diversas circunstancias, unas culturales y otras inherentes a la propia dinámica evolutiva (filogenética y ontogenética) de la conciencia.
La angustia existencial
Desde el punto de vista evolutivo, el surgimiento, en el desarrollo del estado-de-ser, de la capacidad de reconocerse, construir una autoimagen, así como imaginar el futuro y proyectarse en él, descubriéndose finito, limitado y mortal, impermanente, genera, de inmediato, un síndrome latente de angustia existencial, donde predomina el miedo: el miedo de enfermar, de morir, de venir a sufrir necesidades y carencias. Esta angustia existencial engendra dos reacciones principales:
Una doble disociación cognitiva, del cuerpo y de los sentimientos
1. Una distorsión de los instintos: una profunda distorsión de los impulsos de preservación (individual y grupal), realizando en el escenario de la vida un estado de crisis, que aclara muchas de las actitudes expresadas por el lema 'la vida es una lucha por la supervivencia'. El elemento regulador de los comportamientos instintivos, que en el reino animal es la satisfacción inmediata de las necesidades, se desvirtúa en el ser humano, en el intento insaciable e incesante de aliviar y compensar la angustia de existir. La búsqueda de la ventaja inmediata, el hábito de ahorrar, guardar, asegurar, analizar ventajas, estimulan la selección e hipertrofia de un cierto tipo de conciencia, una colección de archivos mentales de ideas, de memes* (ver nota), patrones de comportamiento, etc.
* Nota: La memética es una teoría propuesta por Richard Dawkins en 1976, en el libro El Gen Egoísta, pero que solamente en 1997 fue revisitada por Susan Blackmore, en un artículo publicado en The Skeptic (No 2, 43–49), con el nombre "El Poder del Meme", seguido de otros artículos y un libro llamado "La Máquina Meme", que cuenta con la introducción del propio Richard Dawkins. El "meme" se define como un patrón de información grabado en la memoria y capaz de ser copiado en la memoria de otro individuo. "Memética" es la ciencia empírica y teórica que estudia la replicación y evolución de los memes. La memética, en relación a la evolución de las ideas y sistemas de creencias, puede entenderse como el equivalente de la genética en relación a la evolución de las células y organismos. A nivel biológico existe el "gen" y a nivel cultural el "meme". Los memes pueden analizarse como si fuesen microorganismos en busca de huéspedes: la memoria de las personas.
2. Una disociación cognitiva: genera una retracción, un desplazamiento, o aún una fragmentación de la conciencia, donde la mente, espantada, se disocia del plano existencial y se sumerge en las reminiscencias, en la esfera de los conceptos e ideales, en el reino de los proyectos, alejada del plano inmediato, físico y orgánico.
Actuando como procesos complementarios, autorreforzándose, estos dos mecanismos generan una disfunción comportamental: por un lado, el estado de disociación impide el surgimiento de la satisfacción y saciedad; por el otro, la esfera cognitiva, desprovista de referencias sensibles, reales, no pondera bien sus creaciones, tampoco sus intenciones. Esta manera desintegrada de identificarse corresponde y se correlaciona con la concepción existencial desarmónica de un 'alma' o 'espíritu' sumergido en una naturaleza hostil y desobediente, a ser sojuzgada y dominada. De hecho, el mundo subjetivo fue entendido y valorado de todas las maneras posibles por los filósofos, principalmente mediante las diversas formas de idealismo, como: el idealismo absoluto de Hegel, que identifica la realidad con la razón; el idealismo trascendental, propio del kantismo, donde se consideran los fenómenos como representación, contrastando con la 'cosa en sí'; se llegó incluso al Idealismo Subjetivo que reduce el estado-de-ser a las representaciones o ideas del individuo, como en el caso del berkelianismo donde se afirma que solo existen espíritus, no siendo la 'materia' diferente de la percepción: 'ser' sería solo percibir y ser percibido, esto es, un concepto que pertenece al solipsismo en el cual la realidad se entiende como subjetiva, contenida en la conciencia.
El trance consciencial
Con frecuencia se repite que el ser humano estaría la mayor parte del tiempo solo parcialmente consciente y que técnicas diversas, como la meditación, serían necesarias para 'despertar' y dejar atrás el estado muchas veces insatisfactorio de conciencia considerado 'normal'. El estado habitual sería solo un 'estado de trance'; la humanidad estaría durmiendo o hipnotizada por la cultura. Desde el punto de vista cultural, sabemos que el proceso de socialización resulta no solo en la percepción de los objetos y eventos como de hecho son, sino también en la percepción de lo que no son. Está claro que no habría ninguna posibilidad de sobrevivir sin poseer algún grado de adecuación perceptiva, pero por otro lado es obvio que la cultura, nuestros grupos de referencias inmediatas, raciales, nacionales, regionales, familiares, clubes sociales, afiliaciones religiosas, políticas, determinan considerablemente nuestros valores y sistemas de creencias, así como el tipo de cognición que seremos capaces de filtrar y elaborar, así como la validez de las categorías percibidas. Entre cada ser humano y el resto del mundo existe una cerca invisible, un filtro hecho de pensamientos e introyecciones culturales nunca desafiados, modulando y distorsionando la percepción. Respondemos a una mezcla heterogénea hecha de sensaciones y elementos directamente percibidos, sumados a símbolos e imágenes, impresiones y sentimientos, ideas preconcebidas, culturalmente condicionadas, en una producción creativa que entendemos como 'la verdad' o 'la realidad'. Cada evento es inmediatamente decodificado, calibrado a la moda del filtro en uso y clasificado como un caso más para reforzar e ilustrar una de las categorías de vivencia ya definida en el museo o acervo de las opciones culturalmente autorizadas.
