Conciencia

De los estados de conciencia a la luz de la sabiduría andina y precolombina

CAYPACHA; UCUPACHA; HANANPACHA

Introducción:

Desde el punto de vista fisiológico, la expresión Estados Alterados de Conciencia (EAC) implica un estado habitual, ordinario o aún 'consensual', a partir del cual ocurren divergencias, cuantitativas y cualitativas, de la conciencia. Estas fluctuaciones podrán ser clasificadas como de expansión o de retracción. De acuerdo con la definición, tanto un estado de estrechamiento, represión o retracción, como un estado de elevación, expansión y ampliación de la conciencia, en una intensidad no habitual, configuran lo que se conviene denominar 'estados alterados' o modificados de conciencia. El estado ordinario de conciencia es dinámico y fluctúa, desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo, en una franja media de posibilidades; ponderables, podrían ser ecuacionadas en una curva de Gauss. Situaciones diarias como los sueños y las fases llamadas hipnagógicas — la somnolencia creativa y repleta de imágenes que precede al sueño o que antecede al despertar — representan fluctuaciones de la conciencia, así como los estados subjetivos vivenciados en momentos efusivos. Otras experiencias menos usuales, como los sueños llamados lúcidos, o momentos de elevada tensión emocional en los que ocurren modificaciones significativas de la percepción y del estado fisiológico, pueden ser considerados 'estados alterados de conciencia'. Otros estados como los de analgesia y entumecimientos inducidos por medicamentos, sedantes, alcohol, cansancio físico, privación de sueño, pueden igualmente clasificarse en esta categoría. Como se puede prever, no existe una delimitación precisa entre los diversos estados de conciencia, por ser esencialmente subjetivos.

Otra manera, menos fisiológica, de clasificar los estados de conciencia sería desde una posición más humanista, sociológica e incluso filosófica, involucrando criterios éticos: 1. el Estado Ordinario de Conciencia sería la situación medial a partir de la cual se diseña el consenso civilizacional de donde emana el sentido político y económico general, así como la calidad de la afectividad y respeto en relación a los demás; 2. el Estado Inferior de Conciencia, productor de realidades y experiencias más egoicas, y 3. el Estado Ampliado (o superior) de Conciencia sería fuente de experiencias más altruistas, de una afectividad más amorosa y universal, de perspectivas más transpersonales. La experiencia denominada Estado Ordinario de Conciencia resulta ser estimulada, permitida y negociada, a través de la vida social y de las interrelaciones. Ese estado de conciencia es generado y genera la vivencia actual de la humanidad, nuestra civilización. Una modificación positiva, correctiva — en el sentido de mejorar la acción humana, desempeños y resultados generales — solo podrá ocurrir e inducirse dentro y a partir de un nivel más abarcador, flexible y ético de conciencia. Un conocimiento más preciso de la fisiología, de la naturaleza y filosofía del Estado Ordinario de Conciencia, de los recursos necesarios para inducir alteraciones en el sentido de remediar y curar distorsiones, parece ser fundamental; el conocimiento de los diversos estados de conciencia, de sus propiedades, el dominio de su inducción, uso adecuado y la enseñanza de esa tecnología, podrán ciertamente generar una nueva fase en la historia y evolución humana.

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